lunes 13 de julio de 2009

campamento de verano

Disfrute de unas vacaciones en plena zona rural. Amplias instalaciones. Paseos y actividades diarias. Buena compañía. Precios negociables.

Para más información, ladre al 922…





Je! Tendrían que verme "intentando" pasear a cuatro perros al mismo tiempo. Podría ser video más visto del youtube... Y todo el rato pensando qué haría César ahora, qué haría César ahora... Menos mal que estos últimos días he tenido ayuda... A ver si consigo convertirme en hembra alfa.

lunes 6 de julio de 2009

en mi jardín



El desmaravillador que me desmaraville...



viernes 3 de julio de 2009

el post-epílogo o la digestión

¿Se puede sacar una conclusión sobre un país en una semana? Por supuesto que no, pero aquí están los ingredientes de los que estoy haciendo la digestión:

La doble moneda, el país abusivamente caro para los turistas, ya que traducen directamente de pesos nacionales a pesos convertibles, es decir 25 veces más. Las niñas jineteras tomando un helado con puretas en una dulcería cerca del hotel. La parte de La Habana arregladita, limpita y pintada a donde llevan a los turistas que quieren conocer la ciudad en una excursión de tres horas. El país escondido al turista del todo incluido. La separación de turistas y cubanos, por el precio y por normas. La doble sociedad: la gente que está en contacto con el turismo, por un lado, y la que no, con dos niveles de vida tan abruptamente distintos: un camarero gana más que un médico, por las propinas. Algo similar aunque más suave ha pasado en Canarias, supongo que en todos los sitios turísticos, y que debe ser una etapa de transición. El orgullo patrio exagerado y expresado en un lenguaje tan épico, tan infantil. Los mensajes aprendidos, que me expliquen las ventajas de la sanidad pública, como si fuera un logro endémico y no existiera en otros países. Que todo lo malo es culpa del bloqueo y todo lo bueno, fruto de la revolución.

Y para empeorar todo este potaje mental, me planteo los siguientes aderezos:

Comparo con Perú, el único otro país de Iberoamérica que he visitado. Y me planteo que toda la miseria, la desorganización, el caos que vive Cuba, no puede ser achacado únicamente a la dictadura comunista. Yo en Perú ví más hambre, más penurias, más enfermedad, más bandadas de niños de la calle… menos valor de la vida, menos alegría, menos orgullo que en Cuba… Y Perú supuestamente es una democracia. ¿Qué más está pasando? ¿Es por herencia del colonialismo? ¿Es por otro escondido colonialismo actual? ¿Es por culpa de una especie de personalidad colectiva? ¿Por qué es?

Creo que esta es una digestión muy pesada, lenta.

En el mercado de arte un cuadro me llama poderosamente la atención: un emigrante se lleva La Habana en su maleta. Me acerco a preguntar y me cuentan que está pintado por un padre y un hijo. El padre plasma una imagen tradicional de La Habana, tan colorida y naif, el hijo le da un toque más moderno, oscuro. El resultado es emocionante, el país está transformándose, haciendo su propia digestión.

jueves 2 de julio de 2009

epílogo

Cae la noche sobre la bahía. Los colores del atardecer pintan las paredes, ponen nuevas ventanas, levantan los muros caídos, renuevan cúpulas y fachadas, disimulan comisarios políticos y niñas jineteras.



El sol del trópico se oculta tan rápidamente que apenas da tiempo de asimilarlo. Apenas de darme cuenta de lo extraño del momento: una fortaleza que lleva siglos impidiendo la entrada a la ciudad dispara ahora su cañón como atracción turística, como señal de bienvenida a tiempos de cambio.





Es la última noche en La Habana, comienzan a llegar las notas del son de las terracitas turísticas de la fortaleza. Muy lejos, retumban las tormentas tropicales. Los murciélagos hacen vuelos rasantes. Todo lo feo se diluye, el encantamiento que alguna bruja africana hizo a la isla continúa vivo.








miércoles 1 de julio de 2009

inmersión

El mejor consejo que me dieron antes de ir para allá fue "cuando te pregunten cuánto llevas en Cuba di que una semana, aunque acabes de llegar". Me sorprendió la cantidad de gente que me preguntaba esto y cuando realmente llevaba ya una semana, entendí el porqué. Cuando llevas ya varios días de inmersión cubana, sabes moverte, sabes cruzar entre los coches, sabes torear a los que te ofrecen puros, ron, música en vivo, a los que te piden pesos, bolígrafos, camisetas, aceite... Ya hueles a Cuba y entonces pasas más desapercibido y te dejan callejear y disfrutar de una ciudad tan bella y viva como uno más.

martes 30 de junio de 2009

en la sierra


Salimos de Trinidad rumbo a la Sierra del Escambray. La carretera serpentea y sube muy pendiente entre lomas cubiertas de selva. Unas chicas están haciendo botella. Las recogemos y no pueden parar de reírse. La adolescencia es universal.

Arriba en la montaña resulta que hay un pueblo, un hotel de estilo soviético y un punto de información. Pagamos por entrar al Parque Nacional de Topes de Collantes. Comenzamos a bajar por el sendero Caburni.

La gente nos adelanta, debe ser porque su único objetivo es llegar cuanto antes a bañarse a los charcos. Con la cantidad de cosas que hay por el camino que observar, sorprenderse, fotografiar… El calor y la humedad son tan altos que sudamos incluso bajando.

Luego, la cascada, el río, los pequeños spas… Intento nadar hacia la cascada, nado fuerte, pero la corriente puede más que yo, me dejo llevar por el agua mientras unos pájaros pequeños y revoltosos juegan al pilla pilla sobre mí. Me quedaría un rato más, pero hay que volver hasta el coche y hacer unos cientos de kilómetros hasta La Habana. Así que guardo el momento en mi cabeza, para sacarlo de nuevo de vez en cuando.

Volviendo hacia la capital, es imposible sortear la cantidad de pequeños cangrejos que inundan la carretera de la costa. Me hacen gracia y me dan pena. Se creen tan inexpugnables con su coraza y sus pequeñas pinzas que lejos de huir de los coches, se ponen chulos y nos amenazan chasqueando sus armas. Me bajo del coche para fotografiarlos y se me viran amenazadores y preciosos.

Cuando asoma el caótico perfil de La Habana siento una mezcla de nostalgia por dejar atrás la asombrosa naturaleza de la isla y un poco de alegría porque reconozco que la ciudad tiene un imán, un no se qué, un algo que engancha y la convierte en una de esos lugares del mundo que te hace sentir parte de su vida.

lunes 29 de junio de 2009

trinidad

Salimos rumbo al centro de la isla. Las nubes anuncian otro espectáculo, que comienza puntualmente cuando llegamos a Cienfuegos. Relámpagos, truenos y la lluvia que cae concentrada en apenas una hora. Me acuerdo de la cancíon de Silvio... llueve otra vez... detrás de mis frontales... entre oreja y oreja nubes bajas... La carretera hacia Trinidad es preciosa, con enormes mangos llenos de frutas empezando a enrojecer.

Trinidad es una joyita, una ciudad colonial que el declive del comercio del azúcar sumió en el olvido y, por tanto, en la conservación. Aquí los negros son negros, negros negros, descendientes directos de los esclavos, parece que apenas sin mezcla. Negros que han ocupado las mansiones de sus antiguos amos. Nos quedamos a dormir en una casita preciosa, con un columpio en el tejado donde no me hubiera importado dejar pasar las horas con un buen libro cubano... pero mejor damos un paseo por el empedrado desigual y nos acercamos a la plaza de la iglesia, donde cada noche vecinos y turistas bailan al son de unas cuantas orquestas locales. Yo no me atrevo, aquí todo el mundo baila como un auténtico profesional.